Serenamente clara camina radiante.
Con la mente curtida en sueños y el andar pesado de una vida de grises, se vio su sombra frente a la luz.
Se desnudó a los ojos de su amor esperando sagrar para sentir.
Y perdió en medio del camino su calzado favorito.
Y esperó que caminara por si mismo hacia ella, que de alguna sencilla manera su error se solucionara sin molestarla.
Pero el odio la vio desamparada en un oscuro barrio de una zona peligrosa, la abrigó de un fuerte abrazo y le dio un nuevo color que guiara sus pasos.
Nadie recuerda el día de la paz blanca.
Nadie recuerda el día donde su furia se vio oscurecer.
Sin embargo, un alma perdida recuerda su voz doler al gritar el sangriento rojo pasión de su ser.
Sobre una pelusa en el aire del atardecer su recuerdo vuela buscando la comodidad de los grises que dejó atrás y su cotidianidad.
viernes, 20 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario